Los chicos de Weezer se encuentran en este momento apreciando el desenvolvimiento de su último álbum, Hurley, en los charts y la prensa, y se preparan para la reedición de Pinkerton, su aclamadísimo álbum de 1996. En cuanto a la opinión se refiere, la banda ha sabido crear un fenómeno bastante raro, y es el hecho de que ésta no conozca el punto medio: o los amas, o te animas a hacer la hazaña que un tipo esta promocionando.
James Burns, un habitante de la ciudad de Seattle, en Estados Unidos, ha comenzado una extraña campaña, en la que intenta reunir 10 millones de dólares para dárselos a la banda a cambio de que se separe, justificándose con la mediocridad de sus últimos álbumes.
El enunciado que aparece en el sitio web de la campaña reza lo siguiente:
"Nunca he sido fan de esta banda. Creo que son bastante horribles, y siempre lo han sido. Incluso a principios de los 90’s. Pero no es sobre mí, esto es sobre los fans de Weezer. Ellos son nuestros hermanos y hermanas, nuestros amigos, nuestros amantes. Cada año, Rivers Cuomo jura que ha cambiado, y que su nuevo álbum es la mejor cosa que ha hecho desde Pinkerton, y ¿qué es lo que pasa? Otra pila de basura como “Bevery Hills” o “I’m Your Daddy”. Esto es una relación abusiva, y debe detenerse ahora.
Estoy cansado de ver a mis amigos decepcionados año tras año. Estoy cansado de bonitas portadas de álbumes y videoclips sin fin. Estoy harto de oír esa terrible excusa (y sí, incluso si te gustan sus primeros materiales, deberías admitir que son miserables ahora) para una banda que sigue de pie por estos días. Si todos los 852,000 que compraron Pinkerton ponen $12, alcanzaremos nuestro objetivo. Te lo pido Weezer, toma tu dinero y desaparece."
Después de la jugosa oferta, la banda no tardó en responder. Tras ver la noticia en Pitchfork, el baterista Patrick Wilson publicó lo siguiente en su cuenta de Twitter:
¡Si pueden juntar 20 [millones], haremos la “separación deluxe”!

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